Velázquez reivindicándose como intelectual gracias al mito de Aracné

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, pintor barroco, artista de cámara de la corte española y Caballero de Santiago, fue bautizado el 6 de junio de 1599, al parecer un día después de su nacimiento. Sus primeros años los vivió en su natal Sevilla, donde fue aprendiz de Francisco de Herrera, el Viejo, y de Francisco Pacheco, aprendiendo a moler colores, preparar barnices y tensar lienzos en los bastidores. Terminado su periodo de pupilo, el 14 de marzo de 1617 aprobó ante Juan de Uceda y Francisco Pacheco el examen que le permitía incorporarse al gremio de pintores de Sevilla, recibiendo así su licencia para poder ejercer en todo el reino como “maestro de imaginería y al óleo”.

Antes de cumplir 19 años, se casó con la hija de su mentor, el 23 de abril de 1618. En la misma Sevilla, nacieron sus dos hijas: Francisca, bautizada el 18 de mayo de 1619, e Ignacia, bautizada el 29 de enero de 1621. En estos primeros años como “pintor oficial” y jefe de familia, ya dominaba con maestría los claroscuros inspirados por las obras de Caravaggio y el tenebrismo, donde destacaba en primer plano las figuras fuertemente “iluminadas” sobre un fondo oscuro y espeso que recubría prácticamente todo su obra. 

Con la subida al trono de Felipe IV, muchos andaluces fueron llevados a la corte, entre ellos Velázquez. Con esta oportunidad, no sólo estaría cerca de personas influyentes que quisieran algunas de sus obras, sino que podría estudiar a artistas que realmente admiraba viendo personalmente las obras de las colecciones reales y viajar a Italia para aprender nuevas técnicas que potenciarían su arte. Mejoró en sus volúmenes, en los desnudos, en la iluminación, en las estructuras más complejas, en el juego de colores y en la transparencia de sus pinceladas. En el pináculo de su carrera, pintó Las Meninas, pero también mi obra favorita, Las hilanderas. Este cuadro a simple vista es magnífico, pero contiene en sus planos y pinceladas un mito griego, mostrando así a sus detractores que no sólo era el pintor de la familia real, sino que era también un hombre de cultura. 

Las hilanderas o La fábula de Aracné. Fuente: https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/9/98/Diego_Vel%C3%A1zquez_014.jpg

La fábula retratada es la de Aracné, escrita en La Metamorfosis de Ovidio. En ella narra cómo esta joven tenía un talento sin igual para tejer tapices, pero era tan soberbia que ella misma creía que era hasta mejor tejedora que la diosa Atenea, la misma deidad que inventó la rueca y se la regaló a los hombres. La divinidad se disfrazó de anciana para retar a Aracné en su taller, reto que por supuesto aceptó. La gente estaba sorprendida de las grandes tejedoras que eran ambas, pero a pesar de la paridad de técnica, sólo debía haber una ganadora. Atenea disfrazada de anciana hizo un tapiz enalteciendo a los dioses, pero Aracné hizo uno mostrando lo manipuladores que eran para salirse con la suya. Atenea enfurecida por sus burlas y soberbia, se quitó el disfraz y castigó a la joven convirtiéndola en una araña para que tejiera el resto de su vida. 

PRIMER PLANO
SEGUNDO PLANO
TERCER PLANO
CUARTO PLANO


El cuadro, realizado en 1657, está concebido como un libro: cada plano narra una parte de la historia, absorbiéndonos, poco a poco, hacia el fondo de la escena. Durante mucho tiempo se creyó que simplemente retrataba una escena cotidiana de una fábrica de tapices de Madrid, pero la escena era ambigua y errada ya que, por lo general, hilanderas y tejedoras no convivían en el mismo espacio. A pesar de que Velázquez no solía atender encargos privados, aceptó hacer esta obra para el organizador de caza del rey, Pedro de Arce.

Posteriormente a la muerte de Velázquez el 6 de agosto de 1660 y a la muerte del dueño original, el cuadro perteneció al duque de Medinaceli,​ siendo trasladado al Real Alcázar de Madrid tras su muerte en 1711. Fue dañado en el incendio de la Nochebuena de 1734; el lienzo sufrió una modificación para restaurarlo, siendo ensanchado por sus cuatro costados —más de 50 cm por la parte superior y 37 cm por los laterales​— por lo cual dichas partes (como una ventana circular en lo alto) no fueron pintadas por Velázquez. En la década de 1980 fue sometido a una restauración exhaustiva donde se decidió mantener las partes añadidas ocultas a través de una doble pared en el Museo del Prado.

Publicado por Miss Chalak

Curiosa empedernida y adicta a la hipervinculación. Descubrió que es amante de la semiótica y los idiomas cuando estudiaba una maestría en Historia del pensamiento. No entiende por qué decidió describirse en tercera persona.

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