La semiótica y Orbis pictum

La semiótica moderna es apasionante. Pensar en una ciencia que busca entender el sistema de comunicación de culturas a través de diferentes tipos de signos generados dentro de las sociedades es similar a la sensación de tener una llave maestra que permita abrir todas las puertas del mundo. Sonidos, palabras, textos, música, pinturas, esculturas, fotografías, películas, obras de teatro, comida, vestidos, edificios, eventos… la semiótica permite acercarnos al sentir y a la carga de significado que una persona le da a las cosas.

Antes de usar la semiótica para estudiar todo tipo de comunicación, ésta era usada principalmente como una ciencia lingüística que distinguía la lengua del habla, la fonética de la fonología, entre otras cosas. Ferdinand de Saussure (1857-1913) escribió el libro Curso de lingüística general convirtiéndose en la constitución de la lingüística y explicando de una manera concreta qué es un signo y qué es un significante.

Existen estudios previos de Platón y los estoicos, y de Aristóteles que había definido un signo como una cosa o un objeto a través de una idea mental o concepto. Para de Saussure, el signo lingüístico une no una cosa y un nombre, sino un concepto y una imagen acústica; es decir una serie de letras, que representan una serie de sonidos, conformarán una palabra (imagen acústica) que significará un concepto. El ejemplo más famoso es el cuadro de Magritte, La traición de las imágenes, donde figura una pipa de fumar y un texto que dice que “Esto no es una pipa”; y es verdad, porque el cuadro no es el objeto, sino su mera representación a través de una imagen visual y acústica.

La traición de las imágenes, de René Magritte, 1928. (Fuente de la imagen: IDIS)

Aunque la semiótica parece muy complicada y puede marear a algunos, la usamos todos los días: ver el cielo nublado nos hace prepararnos para la lluvia, el humo nos advierte que algo se está quemando, y la llamada entrante de un número desconocido nos hace no contestar. La semiótica, como ya se mencionó antes, y como grandes estudiosos de ella como Roland Barthes y Umberto Eco la han usado, es parte importante de una sociedad ya que da estudia las bases de un acuerdo común de comunicación, como usar la palabra “ÁRBOL” para referirnos a una planta con tronco y usar negro para mostrar luto en un funeral.

Asimismo, la semiótica está presente en nuestra vida desde la infancia cuando uno empieza a leer y a escribir. Tal vez no estemos conscientes propiamente de que se está haciendo una labor propiamente semiológica, pero relacionar ciertos trazos estandarizados con sonidos o conceptos es precisamente eso. Ejemplo de esto es el libro de texto para niños Orbis pictus u Orbis sensualium pictus del pedagogo checo Jan Amos Komenský (1592-1670), o mejor conocido como Amos Comenios. 

Orbis sensualium pictus, –o El Mundo de las Imágenes, en español–, ha sido señalado como una de las obras más influyentes de la literatura infantil occidental y fue muy popular en Europa hasta el siglo XVIII, siendo publicado por primera vez en latín y alemán en Núremberg, en 1658, para posteriormente ser traducido y publicado en múltiples lenguas más. 

Este libro buscaba ser una enciclopedia visual dividida en ciento cincuenta capítulos. Abarcaba en general “todas las cosas fundamentales en el mundo y de las actividades en la vida”, como Dios, la naturaleza, los objetos y los seres humanos, recreando los diferentes aspectos de su condición moral y social. El libro, concebido originalmente para el aprendizaje del latín, introdujo una propuesta novedosa y revolucionaria en su momento, al emplear las ilustraciones con fines didácticos, –relacionando signos y significantes.

El significado de la prudencia en El Mundo de las Imágenes en una de las primeras ediciones hechas en latín y alemán. (Fuente de la imagen: Wikipedia)

Orbis pictus, fue una propuesta para hacer amena y universal la educación. Comenios planteaba que el estudio de su libro fuera gradual, enlazando naturalmente conceptos elementales con otros más complejos y haciéndola práctica y divertida. El pedagogo tenía la certeza de que recibir una educación formal no sólo debía centrarse en conocimientos meramente intelectuales, sino que se instruye a una persona de manera integral, instruyéndola en lo moral y en lo espiritual, por eso los contenidos de su libro son tan amplios y diversos. 

Extractos de El Mundo de las Imágenes. (Fuente de las imágenes: Libros del Zorro Rojo)

En su momento fue una gran innovación que no hay que dar por sentada: ilustrar sonidos y conceptos con xilografías (una técnica de impresión donde se estampa una imagen tallada en madera) para educar divertidamente es un gran logro. Además, semióticamente, dio pie a la relación de signo y significante, relacionando ilustraciones con palabras y conceptos como una forma nemotécnica de aprendizaje y que es hoy en día utilizada para enseñar a leer y escribir a los niños, y para ayudar a los adultos a aprender nuevos idiomas. 

En esta parte, Comenios hace un claro ejemplo de semiótica, relacionando genialmente los sonidos que producen los animales para asimilar el sonido de las letras latinas. (Fuente de la imagen: Libros del Zorro Rojo)

Por cuestiones de moda, la última edición de este libro fue en 1845 en Praga, pero, en 2018, la editorial Libros del Zorro Rojo sacó una nueva versión que vale mucho la pena conseguir si son amantes de la semiótica, del latín, de la educación o de la cultura en general.

Publicado por Miss Chalak

Curiosa empedernida y adicta a la hipervinculación. Descubrió que es amante de la semiótica y los idiomas cuando estudiaba una maestría en Historia del pensamiento. No entiende por qué decidió describirse en tercera persona.

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