El alma y el deseo

El 14 de febrero se celebra San Valentín, una fecha que causa una clara división social entre sus adeptos y sus detractores. Con un sobre aumento del precio a rosas, chocolates, peluches, joyería y lencería, el día se pinta de rojo y rosa para recordar a un mártir que, durante el Imperio Romano, casaba a escondidas a soldados debido que el emperador de ese entonces, Claudio II “El Gótico” (213?-270), pensaba que el ejército y la vida familiar no eran compatibles.

Como la imagen de un señor decapitado no combina muy bien con la ternura necesaria de las guirnaldas llenas de corazones, encontraron un sustituto que va más acorde a la celebración del amor: un niño regordete con alas de ave que dispara flechas que provocan enamoramiento a los que son impactados por el arquero. Conocido como Eros en la mitología griega, y Cupido en la romana, este personaje es la alegoría del deseo carnal y amoroso.

(Fuente del gif: Like the fish)

Hijo de Afrodita –Venus, deidad de la belleza y el amor– y de Ares –Marte, dios de la guerra y de la violencia–, encarna la combinación de ternura e ímpetu de la pasión y del enamoramiento. Su trabajo consistía en tirar flechas a los comunes mortales según los deseos de su madre: de oro para enamorar parejas, y de plomo para causar olvido. Un increíble trabajo con todos los beneficios de ser el hijo de la jefa.

Un día, su madre descubre que equiparan su belleza con la de una mortal, la hija menor de un rey de Anatolia. Como los dioses grecolatinos tenían severos complejos e inseguridades, Afrodita ordena un plan de deshacerse de su competencia mandándola a las profundidades de un bosque, y ahí, su hijo le lanzaría una flecha dorada para que se enamorase de un monstruo y que éste la devorara. A este plan se alineó la visita del rey al Oráculo de Delfos para consultar quién debería casar a su benjamina; éste le dijo que su pequeña no estaba destinada a ningún amante mortal, sino un monstruo deforme y que debería dejarla ataviada de novia al borde de un precipicio para que el destino se encargara.

Si el mito de Eros y Psique fuera representado en una telenovela mexicana, se vería más o menos así. (Fuente del gif: Maldita Lisiada)

La princesa fue abandonada en un acantilado y por la espera cayó dormida. Eros, siguiendo el plan materno, fue a su encuentro para enamorarla de un monstruo, pero, era tan bella que fue él quien se enamoró. Decidió raptarla y llevarla a su palacio. Cuando ella despertó, todavía era de noche. Sin ninguna luz alrededor, Eros le comentó que la había salvado y que deseaba que se quedara con él siguiendo las predicciones del Oráculo. Para evitar que ella sólo se enamorara de él por su físico y por su estatus de deidad, le contó que la visitaría por la noche, sin luces, debido que temía al fuego, y que por las mañanas estaría sola en el palacio con todas las libertades. Poco a poco, la princesa, con síndrome de Estocolmo, se fue enamorando del nocturno personaje.

Pasado un tiempo, ésta le pidió la posibilidad de visitar a su familia. Eros, un tanto escéptico, se lo permite. Cuando la princesa regresa a casa para reencontrarse con su padre y hermanas, éstas sorprendidas de la inusual historia, y recordando los augurios del Oráculo, la convencieron de que seguramente su amante de la noche era un ser monstruoso que la iba a engullir y que ella tenía que verlo. Regresando al palacio de Eros, la princesa esperó a que éste se durmiera para encender una lámpara y verlo a la incandescencia del fuego. Vio a un joven hermoso y alado, que correspondía proporcionalmente a la belleza de su espíritu. Al acercarse para contemplarlo mejor, una gota de aceite de su lámpara aterrizó en la mejilla de Eros y lo quemó. Despertando por el dolor y al verse traicionado por su amor, éste huyó al Olimpo con el corazón destrozado. 

Afrodita, interpretada por Laura Zapata, desgreñando a la princesa. (Fuente del gif: Tenor)

La princesa decide buscar a Afrodita, pensando que seguramente Eros estaría con ella. La diosa del amor y de la belleza, enojada por cómo una pérfida mortal hirió el corazón de su hijo, la zarandeó, la golpeó y le arrancó el cabello. Además, para humillarla aún más, le dio una serie de tareas, que si cumplidas correctamente, le permitirían ver al dios alado. La primera misión era separar un montón de granos mezclados de trigo, cebada, mijo, guisantes, lentejas y habas, antes de que llegara la noche, pero las hormigas, apiadándose de su tristeza le ayudaron con esta labor. La segunda faena era conseguir lana de unos carneros de oro que estaban del lado inaccesible de un río, pero una cañavera le regaló unas hebras que se habían enredado en ella. El tercer encargo fue conseguir una vasija llena de agua negra de una fuente custodiada por dragones, pero un águila le ayudó llenando al vuelo la garrafa. La historia equivalente de una Cenicienta en toga.

La usurpadora Gaby Spanic interpretando a Afrodita. (Fuente del gif: Tenor)

Afrodita no estaba contenta con la eficacia de la princesa, por lo que decidió darle una última misión: como la deidad sentía que todo el drama entre su hijo y la mortal había desgastado un poco su belleza, mandó a la humana al Inframundo y pidiera a Perséfone –esposa de Hades, rey del inframundo–, un cofre que contuviese algunas de sus gracias. Al conseguirlo, la princesa decidió robar un poco de gracia para reponerse de la paliza que la madre de Eros le había propinado y así estar presentable ante su amor, pero no contaba que lo que realmente contenía el baúl era un vapor infernal que otorgaba el sueño eterno.

Eros, al superar su despecho, fue a reencontrarse con su amante pero la encontró dormida. Desesperado, la besó y ésta se despertó. Para salvar a la princesa de futuros ataques de Afrodita, el dios alado la llevó al Olimpo y le pidió a Zeus que les ayudara a prevenir tretas divinas, convirtiendo a su amor mortal en divinidad. La princesa bebió ambrosía, el néctar de la inmortalidad, y se convirtió en una deidad. Afrodita no tuvo más que aceptar su derrota, y los enamorados se casaron y tuvieron tres hijas, Aglaya, la Gracia del Esplendor, Eufrosina, la Gracia de la Alegría, y Thalía, la Gracia Florida.

Gif inspirado en el arte de Bouguereau. (Fuente del gif: Tenor)

La princesa de este mito, narrado originalmente por Apuleyo, se llama Psique, una palabra griega que alude en un primer momento al soplo de vida, o hálito o aliento que exhala al morir el ser humano, pero que realmente significa alma. Actualmente, el psicoanálisis usa este término para designar todos los procesos y fenómenos que hacen la mente humana como una unidad. Esta historia busca expresar la fuerza sobrenatural de un amor que trasciende lo carnal e inmediato y el poder de la entrega del alma. En arte, el amor entre Psique y Eros, o el alma y el deseo, han sido reinterpretados por varias personas que buscan exaltar las cualidades del amor joven:

(Fuente de la imagen: Wikipedia)
(Fuente de la imagen: Wikipedia)
(Fuentes de las imágenes: ArteHistoria e Historia-Arte)
(Fuente de la imagen: Wikipedia)
(Fuente de la imagen: Wikipedia)
(Fuente de la imagen: Wikipedia)
(Fuente de la imagen: Wikipedia)
(Fuente de la imagen: Wikipedia)

Publicado por Miss Chalak

Curiosa empedernida y adicta a la hipervinculación. Descubrió que es amante de la semiótica y los idiomas cuando estudiaba una maestría en Historia del pensamiento. No entiende por qué decidió describirse en tercera persona.

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