Anna Atkins y la botánica en azul

Fuera de las hortensias, es muy poco común que en la cultura occidental se asocie al azul como el color de la naturaleza. Al pensar en árboles, arbustos y hierbas recordamos diferentes tonalidades de verde, y hasta podemos sentir el aroma y el frescor proyectada en la clorofila. Incluso podemos proyectar pinceladas de amarillos, naranjas, rojos y marrones al recordar el otoño, o una paleta de grises para describir los tonos del invierno.

Los japoneses, al contrario, usaban una misma palabra para definir el verde y el azul. Ao es una palabra muy antigua que podía connotar desde el brote más fresco de pasto hasta el color del verano. El color del siga de los semáforos es aoshingō, la prefectura de Aomori fue nombrada así por el color del enebro de los montes y los aomames son los frijoles de soya. Con la globalización y la influencia del inglés, se tuvieron que crear nuevas palabras para expresar los colores de manera más literal, usando ao para azul y creando midori para verde, o incluso usando anglicismos como burū y gurīn, respectivamente, para generar una mejor comprensión.

Pero hubo una mujer, olvidada hasta la década de los ochenta del siglo XX, que siempre que hablaba de botánica, pensaba en azul. Anna Children nació el 16 de marzo de 1799 en Tonbridge, Kent, Reino Unido. Al morir su madre en el parto, se volvió muy cercana a su padre, John George Children, un notable científico que fue secretario de la Royal Society y bibliotecario asociado del British Museum. Adelantado a su tiempo, el señor Children, pensando que todo el mundo, tanto hombres como mujeres, debía aprender ciencia, enseñó a Anna de esta rama del saber humano lo que provocó que su hija se enamorara de ésta, sobre todo de la biología. Cuando ella tenía 20 años ilustró la traducción de su padre del libro Genera of Shells de Jean-Baptiste de Monet Lamarck haciendo varios grabados de conchas marinas con minuciosos detalles.

En 1825, Anna se casa con el comerciante John Pelly Atkins, convirtiéndose en la Sra. Anna Atkins y se muda a Halstead, donde recolectaría, disecaría, catalogaría y almacenaría una gran variedad de plantas, generando valiosos herbarios de la flora británica. Tal era su pasión por la botánica que en 1839 fue nombrada miembro de la London Botanical Society, una de las pocas instituciones científicas decimonónicas que admitía mujeres en sus filas. Ese mismo año, el filósofo y botánico William Henry Fox Talbot presentó a la Royal Society su invento de fotogramas, es decir la creación de una imagen a través de la colocación de un objeto en una superficie fotosensible sin usar una cámara de por medio. 

En 1820, Joseph Nicéphore Niépce había inventado el heliograbado –una fotografía en positivo a través de una cámara y un soporte sensibilizado como papel, cristal o metal–, y sobre la misma época, Louis Daguerre creaba los daguerrotipos –creación molecular de una imagen sobre una placa de plata con mercurio–. Posteriormente y por cuestiones de costos, se crearon diversos tipos de fotografía como los colodiones, los papeles salados o albuminados, entre otros. Con esta breve [brevísima] historia de la fotografía, y con el invento de Talbot, en 1842, el químico y astrónomo Sir John Frederick William Herschel crea la cianotipia, procedimiento fotográfico monocromo, que consigue una copia negativa del original en un color azul de Prusia.

Un año antes, en 1841, William Henry Harvey publica un libro titulado A Manual of the British marine Algae, un listado clave para la botánica marina de todas las algas con su descripción y un método para identificar las diferentes especies. Pero había un problema: el libro no estaba ilustrado. Anna Atkins vio un área de oportunidad entre los diferentes inventos fotográficos de Talbot y Herschel y el libro de Harvey y decidió empezar a tomar cianotipos de las algas. Esta era una solución óptima, ya que era una técnica mejor que el dibujo, donde se podrían apreciar todos los detalles de las algas para su valoración y catalogación, y muchísimo más rápida ya que solo untaba abundantemente una hoja de papel con una solución de sales de hierro y la dejaba secar, luego colocaba un alga sobre el papel, lo comprimía bajo un rectángulo de vidrio y situaba el conjunto bajo la luz del sol durante alrededor de 15 minutos, y lavaba el folio para tener el resultado final. 

El crítico de arte Jason Farago menciona que el trabajo de Atkins iba más allá del de una científica aficionada ya que mostraba que la autora había dispuesto las plantas en el papel formando una cuidadosa composición, a menudo buscando la simetría. Algunos especímenes estaban colocados por pares como si fueran mitades idénticas, mientras que las algas más voluminosas parecían madejas abstractas. Incluso los pies de fotos escritos por ella a mano mostraban una gran inventiva.

Después de aproximadamente cuatrocientos cianotipos, Atkins completó la edición completa de Photographs of British Algae, firmándolo como A.A., y el cual fue distribuido personalmente y de manera gratuita a amigos, o conocidos, librerías e instituciones.

Anna Atkins muere en 1871. Con el correr de los años, A.A. pasó de ser las iniciales de Anna Atkins a convertirse en el acrónimo de Amateur Anonymous. Con su nombre y trabajo diluidos en los anales de la historia, fue hasta 1980 que un historiador llamado Larry Schaff, que trabajaba en la Universidad de Texas, descubrió su trabajo.

Schaff publica en 1985 Sun Gardens: Victorian Photograms un libro monográfico dedicado a Anna Atkins donde la pone en el mapa como una pionera de la fotografía y como la autora del primer libro impreso e ilustrado con fotografías, cuyo trabajo es para inspirar nuevas generaciones de fotógrafos.

Anna Atkins fue una mujer que no sólo pensaba en las plantas en color azul, pero revolucionó el área de la botánica, de la publicación científica innovando los textos de difusión con imágenes reales, y el de la fotografía. Sin duda, fue una persona que, siguiendo sus pasiones, logró inspirar a un sinfín de personas a que sigan su camino y a que jueguen y experimenten para encontrar nuevas respuestas.

Publicado por Miss Chalak

Curiosa empedernida y adicta a la hipervinculación. Descubrió que es amante de la semiótica y los idiomas cuando estudiaba una maestría en Historia del pensamiento. No entiende por qué decidió describirse en tercera persona.

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